Se instala en Cieza una Unidad Móvil de Control de la Contaminación Atmosférica

 

La Dirección general de Control Ambiental ha instalado en Cieza una Unidad Móvil de la Contaminación Atmosférica, que permanecerá en nuestro municipio durante tres semanas, recogiendo datos del aire para remitirlos de forma continua a los servicios técnicos de la Dirección General y poder evaluar la pureza del aire y la incidencia que puede tener la quema de restos de poda que se hace en estos primeros días de otoño.

Quejas vecinales

La Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento ha sido la encargada de dar traslado a la Comunidad Autónoma de las queja vecinales que este año, al igual que en anteriores, provoca el humo procedente de la quema de rastrojos y restos de poda, que, según la orientación del viento,  llegan a alcanzan el casco urbano.

Es la primera vez que se recogen datos de la contaminación atmosférica en nuestro municipio (la estación de medición más cercana está en Caravaca) , lo que servirá para estimar, esta vez con datos reales, y más allá de la percepción de molestia de la población, la magnitud del problema, y de si puede afectar y hasta qué punto su salud.

Posteriormente, podrán arbitrarse medidas que compatibilicen las aspiraciones de los colectivos que tienen competencias o se han manifestado sobre este problema, como son las administraciones implicadas, la local y la autonómica, por un lado, y los agricultores, ciudadanos y grupos ecologistas por otro.

Y es que no se trata de enfrentar a unos y otros, sino de encontrar el punto de encuentro, ya que si los colectivos perjudicados han reclamado un mayor impulso de las técnicas alternativas que permitan compatibilizar las tareas agrícolas de lucha contra las heladas con la protección de la salud de la población, los agricultores, además de aludir a la necesidad para justificar la quemas en el campo, también han empezado a aplicar sistemas que eviten las molestias a los ciudadanos

Los restos de poda ahora, y posteriormente, las heladas de invierno

En general, la contaminación del aire en la comarca por quemas agrícolas responde a dos prácticas: la quema de restos de poda y rastrojos -en otoño e invierno- y la de pacas de paja contra las heladas -de finales de invierno a principios de primavera- en las variedades tempranas y extratempranas. La primera, que es la que ha provocado esta primera medida de control, produce una contaminación menos intensa, aunque perceptible. La segunda suele ocasionar episodios más serios de contaminación del aire al generar unas nubes densas de humo que cubren durante prácticamente toda la mañana.

Adoptar medidas en estos momentos, es una forma de anticiparse a los problemas que pueden surgir en el mes de febrero, cuando caigan las temperaturas y los primeros brote afloren en los árboles.

Quemas autorizadas

Melocotoneros-helados-paraje-Carrichosa-Cieza_EDIIMA20150207_0284_13La legislación vigente establece que las quemas agrícolas y forestales están prohibidas durante la época de riesgo de incendios -del 1 de junio al 30 de septiembre-, con la única excepción, salvo en julio y agosto, de si tienen como propósito prevenir o paliar daños causados por plagas, enfermedades o evitar otros riesgos de mayor gravedad. El horario de quema ordinario es de 6.00 a 13.00 h., y hasta las 16 h. en periodos de bajo riesgo -del 1 de octubre al 15 de mayo-.

El permiso de quemas debe solicitarse con antelación a los agentes de Medio Ambiente. Los agricultores tienen que rellenar una autorización con sus datos y la localización de la finca. La normativa prohíbe realizar la quema de paja si el viento excede los 5 km/h, además, por seguridad, obliga a realizar un cortafuegos -de anchura superior a 20 metros-, respetando una distancia mínima de 60 metros con el monte más próximo, siempre y cuando entre ambas superficies no exista continuidad de vegetación.

El pasado año, concretamente el 11 de marzo, el Director General de medio Ambiente remitió una carta al Ayuntamiento, en el que recordaba que la quema en espacio abierto de residuos agroforestales se encuentra entre «las actividades potencialmente contaminadoras de la atmósfera», y le instaba a que se extremara la vigilancia para que se cumplieran las condiciones por las que se autoriza el uso de fuego, así como que actuara, si fuese preciso, para evitar las posibles molestias a los ciudadanos por la acumulación de humos.

El adelanto de la cosecha, en el origen del problema

En los últimos años, los agricultores han apostado por adelantar la recolección de la cosecha como forma de entrar antes en los mercados y conseguir así mejores precios para sus productos, lo que conlleva el riesgo mucho mayor de que sufra los efectos de las heladas habituales de los meses de febrero y marzo,  al coincidir la floración de las variedades más tempranas con la caída de las temperaturas. Un problema agravado por la reforma del seguro agrario. Más riesgo, y menos cobertura.